Durante décadas, la expresión “mujer al volante” se ha utilizado como sinónimo de mala conducción. Un estereotipo repetido tantas veces que ha terminado por normalizarse.
Sin embargo, cuando se analizan los datos oficiales y los estudios científicos, la realidad es muy distinta.
En este artículo repasamos qué dicen las estadísticas sobre las mujeres conductoras, su implicación en accidentes de tráfico y por qué este mito no se sostiene.
¿Conducen peor las mujeres? Qué dicen los datos oficiales
Lejos de la creencia popular, los informes de seguridad vial muestran que las mujeres no solo no conducen peor, sino que en muchos aspectos presentan menores índices de siniestralidad.
Según datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), en España:
-
Cuando hablamos de conductores fallecidos en accidentes de tráfico,
9 de cada 10 son hombres.
(Fuente: DGT, Principales cifras de siniestralidad vial)

Este dato, por sí solo, ya cuestiona la idea de que las mujeres representen un mayor peligro al volante.
Menos conductas de riesgo entre las mujeres conductoras
Uno de los factores clave en la gravedad de los accidentes es el comportamiento al volante. Y aquí las diferencias son claras.
Diversos estudios indican que los hombres:
-
Superan los límites legales de alcohol o drogas hasta cinco veces más que las mujeres.
-
Cometen más infracciones relacionadas con el exceso de velocidad, especialmente en la franja de edad entre 18 y 30 años.
Estas conductas de riesgo están directamente relacionadas con una mayor gravedad de los accidentes y una mayor mortalidad.
Estudio Fundación Eduardo Barreiros y UPM: menos accidentes y menor mortalidad
Un informe elaborado por la Fundación Eduardo Barreiros en colaboración con la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), titulado
“Mujeres conductoras en España. Implicación en accidentes de tráfico y comparación con los conductores varones” (2017), concluye que:
-
Las mujeres conductoras están implicadas en menos accidentes de tráfico que los hombres.
-
En accidentes mortales, el número de fallecidos se duplica cuando el conductor es varón.
-
Los hombres presentan una mayor implicación en accidentes graves y mortales.
Estos resultados refuerzan la idea de que el problema no es el género, sino los hábitos de conducción.
¿Y los partes al seguro? Un dato que suele sacarse de contexto
Algunos estudios del sector asegurador señalan que las mujeres presentan ligeramente más partes al seguro
(aproximadamente 57% frente a 43%).
Sin embargo, este dato suele malinterpretarse.
La mayoría de estos partes corresponden a incidencias leves, como pequeños golpes o rozaduras, mientras que los hombres concentran una mayor proporción de siniestros graves, que son los que realmente tienen un mayor impacto en la seguridad vial.
Más partes no significa peor conducción.
Significa, en muchos casos, más responsabilidad a la hora de declarar daños.
El verdadero problema: los estereotipos
El mito de que las mujeres conducen peor no está respaldado por los datos, pero sigue presente en el imaginario colectivo.
Y los estereotipos, aunque parezcan inofensivos, influyen en cómo se percibe la capacidad, la seguridad y la confianza de las mujeres, también al volante.
Desmentirlos no va de enfrentar a mujeres y hombres, sino de basar la conversación en hechos y avanzar hacia una movilidad más justa e igualitaria.
Una movilidad sin prejuicios
En LIVAN creemos que la conducción no entiende de géneros, sino de personas, decisiones y hábitos responsables.
La movilidad del presente y del futuro debe construirse desde el respeto, la seguridad y la igualdad, dejando atrás prejuicios que ya no tienen cabida.
Porque conducir bien no depende de quién eres, sino de cómo conduces.
Fuentes
-
Dirección General de Tráfico (DGT) – Principales cifras de siniestralidad vial
-
Mujeres Conductoras – Universidad Politécnica de Madrid (UPM), 2017
-
Revista Tráfico y Seguridad Vial (DGT)
